por: Ufredo Bustamante | 03/11/2025
“Soy exigente y puntual, porque creo que el trabajo bien hecho y a tiempo habla por sí mismo”. Con estas palabras, Gonzalo resume una filosofía de vida que ha sido la brújula de su empresa y la razón de la confianza depositada en él por cientos de clientes de renombre
La vida más allá de la empresa: un pilar llamado familia
Aunque su nombre se asocia de manera inevitable con Publicidad Villavicencio, Gonzalo se reconoce primero como un hombre de familia. Nacido en Riobamba, provincia de Chimborazo, el 3 de diciembre de 1965, es padre orgulloso de seis hijos, Oliver, Dayana, Génesis, Stiven, Dilan, Matias a quienes define como “lo más querido de mi vida”. El orgullo lo invade cuando recuerda que algunos han seguido su ejemplo: su hijo mayor, dueño de una imprenta propia, y su hija, quien dirige con solvencia la sucursal de La Concordia.
En este camino lo acompaña siempre su esposa, Mariela Isabel Vilela García, compañera inseparable y aliada estratégica. En ella ha encontrado no solo amor y apoyo, sino también la columna vertebral de la gestión administrativa de la empresa. Su rol es determinante en la organización de materiales, en la coordinación de personal y en la supervisión de suministros. Para Gonzalo, su esposa es “la persona que siempre está a mi lado, que me apoya, que me ayuda en todo sentido”, y su trabajo silencioso y constante es prueba del valor incalculable de la complicidad conyugal en la construcción de un proyecto sólido.
Más allá del trabajo, la pareja disfruta recorrer el Ecuador en familia. La playa es su lugar predilecto, ese espacio de libertad y calma que conecta con su amor por los mariscos y con la sensación de estar cerca de la inmensidad del océano.
En ocasiones, los viajes los llevan también a cruzar fronteras hacia Colombia, siempre con el mismo espíritu de disfrutar, aprender y compartir.
El nacimiento de un sueño
La historia de Publicidad Villavicencio es un relato de visión, constancia y talento. Todo comenzó en 1985, cuando Gonzalo, con una innata pasión por el dibujo y el arte, decidió incursionar en la publicidad de manera artesanal. En aquel entonces no contaba con maquinaria, solo con sus manos creativas, su convicción y algunas herramientas básicas adquiridas con una inversión inicial de 500.000 sucres: compresores, brochas, mesas de dibujo.
Su primer cliente local marcó el inicio de una carrera que con el tiempo se consolidó. De aquel taller improvisado nació un negocio que supo adaptarse a la modernidad, a la innovación tecnológica y a las crecientes exigencias del mercado. Hoy, Publicidad Villavicencio es un referente en su sector, respaldado por un equipo de 26 colaboradores que trabajan en una instalación que han sido su sede por más de 18 años y que pronto darán paso a un espacio propio, reflejo de la madurez y proyección empresarial alcanzada.
Sello de calidad: excelencia reconocida
El verdadero prestigio de una empresa se mide por la confianza de sus clientes. En este sentido, la cartera de Publicidad Villavicencio es testimonio de su seriedad y de su compromiso con la excelencia. Nombres como PetrolRíos, Coca-Cola, Hidalgo & Hidalgo, Dipac y Pinturas Unidas forman parte de su historial, y actualmente tienen en sus manos la renovación de la imagen corporativa de la reconocida Importadora Castro.
La calidad es un sello innegociable.
Sus materiales, en gran parte importados de Estados Unidos, Alemania y China, son cuidadosamente seleccionados para garantizar durabilidad, resistencia y estética. Lonas con recubrimientos especiales para proteger las tintas, adhesivos laminados que prolongan la vida útil de la publicidad y una meticulosa atención a cada detalle convierten a Publicidad Villavicencio en sinónimo de garantía.
Su cobertura es amplia: proyectos realizados desde el Oriente hasta Tulcán, pasando por Quito, Ambato y la Costa, consolidan una presencia que trasciende fronteras provinciales y refleja una reputación nacional.
Desafíos que se transforman en logros
No todo ha sido fácil en este camino. Entre los recuerdos más desafiantes, Gonzalo evoca con claridad los trabajos realizados para el expresidente Rafael Correa, en los que tuvo que cumplir con plazos extremadamente ajustados. Instalar hasta diez vallas en apenas dos días, con un equipo de quince personas trabajando día y noche, fue una prueba de disciplina, compromiso y liderazgo. “Era trabajar bajo presión, pero siempre logramos cumplir”, afirma con la satisfacción de quien sabe que la exigencia forja carácter.
También su relación con las autoridades locales ha sido estrecha, aportando su experiencia en proyectos municipales orientados a fortalecer la identidad urbana y la proyección de Santo Domingo.
Santo Domingo en su corazón
Con más de tres décadas de residencia, Santo Domingo es para Gonzalo Villavicencio mucho más que un lugar de trabajo: es el espacio donde consolidó sus sueños, el entorno que lo acogió y al que busca retribuir con su experiencia y compromiso ciudadano.
Como habitante y empresario comprometido, identifica necesidades estratégicas para el desarrollo de la ciudad: la recuperación del Río Pove, la construcción de parques lineales, la culminación del Parque Jelen Tenka, y su arborización, la rehabilitación de calles y, mirando hacia el futuro, la posibilidad de contar con un aeropuerto que eleve la competitividad de la región.
La imagen como inversión estratégica
Consciente del valor de la comunicación visual, Gonzalo lanza un mensaje claro a sus colegas empresarios:
“Estamos para ayudar y apoyar. Si necesitan alguna idea, nos acercamos, dialogamos y logramos crear algo diferente a lo que diariamente se hace”.
Para él, la imagen corporativa no es un accesorio, sino una inversión estratégica, una herramienta capaz de impulsar el crecimiento, consolidar marcas y abrir puertas en un entorno empresarial cada vez más competitivo y exigente.
Valores y legado
Detrás del empresario hay un hombre profundamente espiritual.
En su escala de prioridades,
Dios ocupa el primer lugar. “Sin Él no somos nadie aquí”, asegura con convicción.
Su empresa, más allá de ser fuente de trabajo y desarrollo, representa un sueño que desea dejar como herencia para sus hijos, como un legado de esfuerzo, disciplina y perseverancia. Su esposa Mariela Isabel es la compañera leal que lo respalda en cada paso, mientras que sus hijos son el motor de su vida y el motivo por el cual cada logro adquiere un sentido más profundo. “Santo Domingo es la ciudad que me vio nacer como profesional y aquí quiero estar siempre”, expresa con gratitud y firmeza.
Trayectoria
La vida y trayectoria de Gonzalo Villavicencio son una inspiración para quienes creen que el éxito se construye con disciplina, valores firmes y visión estratégica. De un joven dibujante artesanal a un referente de la publicidad nacional, su historia demuestra que la perseverancia, el compromiso con la calidad y la unión familiar son la base de un legado empresarial que seguirá proyectándose hacia el futuro.
Más que un empresario, Gonzalo es un símbolo de cómo los sueños pueden convertirse en realidades tangibles cuando se trabajan con pasión y se sostienen en principios sólidos. Su historia es, sin duda, parte del tejido que engrandece a Santo Domingo.