LA PRIMERA MUJER COMANDANTE DE POLICÍA DE SANTO DOMINGO

por: Ufredo Bustamante | 03/11/2025

“El uniforme puede quitarse, pero la vocación de servicio jamás”
Una vida forjada en principios
Nacida el 13 de junio de 1975 en suelo tsáchila, la vida de la Coronel Benavides estuvo marcada desde sus inicios por la disciplina inculcada en el hogar, principio que cimentó su carácter y la condujo a la carrera policial. Aunque su aspiración inicial fue ser piloto de la Fuerza Aérea, el destino le abrió las puertas de la Policía Nacional, institución en la que ha labrado una trayectoria ejemplar y de impecable integridad.
Su paso por Santo Domingo no es nuevo: sirvió como jefa de Migración y posteriormente como jefa de Operaciones en su ascenso a teniente coronel. Ella misma anticipó que volvería a esta tierra para liderar como comandante. Y así ocurrió, cumpliendo su palabra y reafirmando que la perseverancia es el sello de los grandes líderes.
Liderazgo con propósito
El estilo de mando de la Coronel Benavides se caracteriza por la honestidad, la disciplina y el compromiso humano. Lejos de ver a su equipo como números, reconoce en cada policía un ser humano con sueños y familia. Bajo su conducción, la Subzona Santo Domingo ha logrado reducir delitos como el robo de automotores, evidenciando resultados tangibles que refuerzan la confianza ciudadana.
Para ella, la función policial solo puede ejercerse con transparencia: “Si somos honestos con nosotros mismos, también lo somos con nuestras familias y con la comunidad”. Su convicción es que la ética es el pilar de la seguridad y la base de toda institución que aspira a la excelencia.
Madre, hija y amiga
Más allá del uniforme, la Coronel Benavides es madre de dos hijos universitarios, a quienes educó bajo el ejemplo del sacrificio y el compromiso. Reconoce que no siempre estuvo en casa en fechas especiales, pero con orgullo afirma que hoy sus hijos comprenden la misión de vida que eligió y se sienten inspirados por ella.
Su corazón también late con fuerza por su madre de 88 años, a quien cuida con devoción y gratitud, reconociéndola como la mayor inspiración de su vida. Como amiga, se define leal y solidaria, siempre dispuesta a tender la mano aun en la dificultad.
Una visión para Santo Domingo
Su perspectiva trasciende lo institucional. Concibe la seguridad como un esfuerzo conjunto del Estado y de la sociedad, orientado a devolverle a Santo Domingo la tranquilidad de antaño. Su anhelo es contribuir a que esta provincia sea nuevamente un espacio donde las familias caminen con confianza, libres de temor y con oportunidades de desarrollo.
Para las nuevas generaciones de mujeres que sueñan con romper paradigmas, deja un mensaje que ha guiado su vida desde la juventud: “Nada es imposible si en tu corazón existe fe”.
El legado humano
Más allá de las cifras y los logros operativos, la Coronel Beatriz Benavides aspira a dejar un legado profundamente humano: que cada miembro de su equipo recuerde haber tenido una comandante que los apoyó, los valoró y se preocupó por su bienestar personal y familiar. En su voz resuena la certeza de que el liderazgo verdadero no se mide solo en resultados, sino en la huella que se deja en las personas.
En sus palabras finales, sintetiza la filosofía que ha guiado sus 31 años de servicio:

“El uniforme puede quitarse, pero la vocación de servicio jamás”
Así, la primera mujer comandante de Santo Domingo honra la memoria de sus raíces, dignifica el uniforme policial y reafirma que la autoridad más sólida es aquella que se ejerce con integridad, sensibilidad y amor a la patria.
En pocas palabras;
•  Dios: Todo.
•  Familia: Mi inspiración.
•  Santo Domingo: La ciudad más hermosa del mundo.
•  Institución policial: La mejor.
•  Espacio de calidad: Con su madre y sus hijos.

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